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Café con leche
Escrito por Sofia
el
martes, julio 21, 2009
, en
Ficción
El verano no huele a café con leche. Y eso que es uno de los mejores olores del mundo.
Me encanta el café con leche. Pero cuando llega el verano es como sí encerrase el café en la caja de Ikea donde guardo los calcetines de lana y tuviera que buscar mucho en el armario para encontrarlo y poder hacerlo.
Los desayunos no me saben igual que en invierno. A media mañana he cambiado el café por algo que me hidrate un poco más.
Quedar a tomar café con alguien deja de tener sentido, ya que menos café tomo cualquier otra cosa.
A veces tomo café granizado con leche preparada, pero como no huele, es como sí no lo tomara.
Tengo un vacio en el alma que sólo lo puede llenar un café con leche.
Me encanta el café con leche. Pero cuando llega el verano es como sí encerrase el café en la caja de Ikea donde guardo los calcetines de lana y tuviera que buscar mucho en el armario para encontrarlo y poder hacerlo.
Los desayunos no me saben igual que en invierno. A media mañana he cambiado el café por algo que me hidrate un poco más.
Quedar a tomar café con alguien deja de tener sentido, ya que menos café tomo cualquier otra cosa.
A veces tomo café granizado con leche preparada, pero como no huele, es como sí no lo tomara.
Tengo un vacio en el alma que sólo lo puede llenar un café con leche.